miércoles, 20 de enero de 2016

ANCIANO o VIEJO

 
                                    La corona de los ancianos son los nietos
                                    el honor de los hijos son sus padres. (A.T. Pr. 17,6)

Dice R. W. Emersón: "Cuando envejecemos, la belleza se convierte en cualidad interior". Pero  ¿Cuándo envejecemos? La fecha, el inicio, o tal vez el " con cuántos años "podemos decir que la persona es anciana o vieja es muy difícil de precisar puesto que, no todas las personas lo hacen de la misma forma. Sin entrar en valoraciones médicas para lo que no estoy capacitada, recurro a Azorín que definía así esta etapa: "La vejez es la pérdida de curiosidad".

Es cierto que laboralmente se fija una fecha de 60, 65, 72, etc. años, según las normas de cada país, y con ella se señala el llamado tiempo de jubilación que no significa necesariamente final de la vida activa mas bien es la despedida de una actividad programada siguiendo un horario que obligatoriamente se debe cumplir por que el orden laboral necesita tal cosa.
Comienza entonces otro tipo de quehaceres y, teniendo en cuenta que jubilación procede de júbilo ( alegría) se abre la posibilidad de tomar o retomar aquello que en otro tiempo no se pudo llevar a cabo. Quedan en sentido general, 2 ó 3 décadas de actividad que la sociedad no debe despreciar pues recogiendo el pensamiento de I. Bermgman "La vida es como escalar una montaña y mientras se sube las fuerzas disminuyen pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena".
La sociedad debiera aprovechar a las personas de edad ya que sus experiencias y valores acumulados podrían servir a la hora de tomar decisiones de envergadura. Por otro lado, las vivencias de los abuelos, despiertan curiosidad en los jóvenes  que ven, una sabiduría que no encuentran  en otra parte  relatada con cariñosa mirada.
Si hojeamos la Historia encontramos que el Senado Romano era el consejo asesor formado por ancianos. Curiosamente la palabra " senado" proviene del latín "senectus-utis" cuyo significado es "anciano".

Vejez, ancianidad, senectud, edad avanzada, 3ª edad son sinónimos quedando en medio la palabra jubilación pues es bien cierto que si los ancianos son jubilados, no todos los jubilados son ancianos.
Anciano se usa cuando nos referimos a las personas mientras que viejo tiene el sinónimo de antiguo y es aplicado a las cosas. No obstante el significado de un determinado vocablo viene también dado por el encaje que puede tener dentro del ámbito familiar o de la expresión propia de una determinada región. En algunos puntos de América se llama cariñosamente a la madre "Mi vieja" o "Mi viejecita"
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Tanto en el hombre como en la mujer se dan cambios desde su nacimiento y sus cuerpos cual construcción de un hermoso edificio, van levantándose y creciendo al mismo tiempo que su mente se enriquece con el conocimiento de tantas cosas que se perciben con los sentidos, que nos enseñan, que curiosamente observamos, etc., etc. Esto se hace poco a poco de forma progresiva, llegando a su madurez y años más tarde a la senectud. Si los años se van sumando en el recuento de ir creciendo se llega a " la vejez como la suma de toda una vida, milagro y nobleza de la personalidad humana" (G. Marañón) 
Grandes sabios como Platón o Cicerón tocaron este tema de la vejez. Este último da consejos que bien pudieran seguir de actualidad (recordando el diálogo entre Catón el Viejo y los jóvenes) cuando  dice:" el carácter dulce y apacible soporta fácilmente la vejez, mas el carácter áspero y difícil hace intolerable cualquier edad".
La ancianidad debe conllevar tranquilidad lo mismo que le sucede a un labrador que recoge su cosecha.
En el baremo de la calidad humana de los pueblos está, entre otras cosas, la forma en que se trata a los ancianos.
Desde siempre el abuelo ( apelativo cariñoso que me gusta emplear a toda persona mayor aunque no tenga descendencia directa ) forma parte de la primera sociedad -la familia - y es el pilar número uno de colaboración tanto en la estabilidad que representa como en la conservación y transmisión de valores siendo pieza indispensable para la "solidaridad intergeneracional". Esta relación provoca ventajas para ambas partes pues las personas mayores al participar aportan " desarrollo y bienestar" a la sociedad y esta le propicia " un envejecimiento activo".
Los abuelos y abuelas forman también " el coro permanente de un gran santuario espiritual donde la oración de súplica y el cántico de alabanza sostienen la comunidad que trabaja y lucha en el campo de la vida"...¡Es una riqueza!...dice el Papa Francisco quien añade: "Jamás provoques lágrimas en el rostro que te ha regalado sus mejores sonrisas"
Pasados los años, esa estructura humana  ( la persona) presenta en general fisuras o goteras que necesitan reparación, cuidados, atenciones y tratándose de seres humanos esto se llama " amor". Dentro de una familia la sola contemplación por parte de los hijos de esa merma de facultades en el abuelo anciano, es toda una enseñanza en la que sobran las palabras
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Los proverbios bíblicos cual refranero divino dan pautas preciosas, como perlas auténticas, a seguir:
Hijo acoge a tu padre en la ancianidad, y durante su vida no le causes tristeza.
Aunque haya perdido la razón ( la cabeza), sé indulgente con él
no le desprecies tu que estás en la plenitud de tus fuerzas.
La piedad con el padre, no será olvidada, te servirá para reparar tus pecados.
En la tribulación el Señor se acordará de ti y tus pecados se diluirán como el hielo ante el calor.

Ahí están consejos con premio y es que... cuidar a los padres da alegría, satisfacción esa que representa siempre " el deber cumplido".

Recordemos  que: el tiempo pasa inexorablemente.